30/05/2024 10:59:09 PM
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Olomouc, un tesoro escondido en el corazón moravo de Chequia

Olomouc se encuentra al norte de Brno y al este de Praga, en el corazón de Moravia, una de las tres regiones históricas que conforman Chequia, junto con Bohemia y Silesia. Esta antigua región recibió su nombre por el río Morava que recorre Chequia de norte a sur, pasando por esta pequeña localidad Olomouc, en la que muchos de sus rincones recuerdan a otro lugar de alguna otra ciudad europea.

Cada vez es más difícil hacer turismo y disfrutar de las ciudades europeas más turísticas porque la cantidad de visitantes sube año tras año. Como consecuencia de ello, no solo asumimos un incremento considerable de los precios de los hoteles, restaurantes, transportes y museos, sino que nos vemos obligados a pasear entre masas de personas, tener que esperar largas colas o admirar un cuadro con demasiada gente a nuestro lado.

En Olomouc, como si de Matrix se tratara, pasear por la ciudad supone tener un dejavú y trasladarte automáticamente a Viena, Praga, París o, incluso, al Escorial, pero sin aglomeraciones de turistas, sin ‘souvenirs’ y con precios mucho más asequibles que otras grandes ciudades. Es una joya escondida en pleno centro de Europa, cuyo auge en la época medieval, se refleja en su patrimonio, del que se puede disfrutar actualmente.

Esta ciudad, en la que el Mozart, siendo todavía niño, compuso parte de su sexta sinfonía, es sede de decenas de eventos y festivales durante todo el año, cuenta con una excepcional orquesta filarmónica, museos, teatros y continuos conciertos de órgano en muchas de sus iglesias.

Aunque en esta ciudad, de tan solo 100.000 habitantes, se respira serenidad por sus calles adoquinadas, sus edificios de colores pastel y sus monumentos históricos en los que se mezclan diferentes estilos, Olomouc está llena de vida, ya que uno de cada cinco habitantes es universitario.

Merece la pena alzar continuamente la vista hacia las fachadas de muchos de los edificios, donde veremos esculturas hechas con diferentes materiales, que sirvieran antaño para identificar la casa, como en la actualidad lo hacemos con los números. Así, podemos encontrar la casa del perro negro, la del ciervo dorado, la del anillo de oro, etc.

En esta ocasión, hacemos un recorrido por la ciudad, contando algunas de las curiosidades que más nos han llamado la atención, y terminamos visitando sus alrededores. No trata de ser solo una guía al uso de lo que hay que ver sino que destacamos detalles en los que fijarse o pensar cuando lo vayamos descubriendo.

La Plaza Alta

Esta plaza principal, de forma triangular, está compuesta de edificios históricos con fachadas coloreadas en diferentes tonos pastel y presidida por la Columna de la Santísima Trinidad, incluida en la lista del patrimonio de la humanidad de la Unesco, este monumento fue construido en 1740 para conmemorar el fin de la peste. Esta de Olomouc es la más grande de las columnas de la peste erigidas por toda Europa, con una altura de 35 metros, 52 estatuas religiosas y una capilla interior a la que se puede acceder desde uno de los laterales de la columna.

Podemos subir a la torre de 75 metros del Ayuntamiento de Olomouc, del siglo XV, para ver la columna desde arriba y hacernos una idea de todo los que veremos después en esta idílica ciudad. En una de las fachadas del edificio podemos observar el reloj astronómico comunista, construido en el mismo siglo pero que, tras sufrir grandes daños a lo largo de la historia, fue reconstruido en los años 50 dándole un toque que lo hace especial. En vez de angelotes, santos, reyes y campanas, veremos personajes de la época comunista, agricultores y obreros de diferentes profesiones y fábricas que, a golpe de martillo, salen diariamente a las 12 en carrillón. Si te fijas, verás que, además de la hora, el día y los años, marca las fechas importantes del régimen comunista.           

En esta plaza tenemos asimismo tres de las fuentes de las que hablaremos más adelante, la de César, la de Hércules y la de Arión.

Muy cerca de la Plaza Alta, podemos encontrar la Iglesia de San Mauricio, del período gótico tardío de principios del siglo XV, con dos torres asimétricas cónicas y techo alto de tres naves. En el año 1745 se construyó el órgano, uno de los más grandes de la Europa Central. Imprescindible subir a su torre para tener otra perspectiva 365 grados de la ciudad. Al que no le apetezca subir tantas escaleras, al menos debe asomarse para ver desde abajo la impresionante escalera de piedra de doble caracol, que sube serpenteante hasta el campanario, desde donde podremos subir unos metros más y salir al mirador. La subida es gratuita y la torre está abierta durante casi todo el día, excepto si las inclemencias del tiempo no aconsejan la subida.

La Plaza Baja

Muy cerca de la Plaza Alta, tenemos esta otra llamada también inferior y, aunque más pequeña, resulta impresionante por estar formada también por edificios de cuatro alturas en tonos pastel, sus dos fuentes barrocas de Neptuno y Júpiter y su otra columna de la peste. Si bien esta Columna de María es más pequeña que la de la otra plaza, es importante para los estudiantes universitarios de la ciudad porque cuenta la leyenda que el que pasa por el agujero central que hay en esta columna, aprueba sus exámenes. Aunque está prohibido, la fe, o tal vez la desesperación, es tan grande en algunos, que pasan por el angosto orificio, arriesgándose a la multa.

La Colina de San Venceslao

Al subir este pequeño montículo, vemos los vestigios del antiguo castillo, que fue catalogado como Monumento Cultural Nacional de la República Checa en 1962, pasaremos por el Palacio Arzobispal y llegaremos a la plaza de San Wenceslao. En este enclave, encontraremos la Catedral y el Museo de la Archidiócesis.

Al ver las dos torres frontales de la fachada de la Catedral de San Venceslao, te da la sensación de estar en París, pues recuerda a alguna otra francesa, como la de Nuestra Señora de Chartres.

La basílica románica original fue completamente reconstruida en estilo neogótico después de un incendio en 1265. Actualmente, la destaca por sus dos torres frontales y otra trasera que pueden divisarse desde toda la ciudad, así como por sus vidrieras y su órgano, uno de los mejores del período romántico del país. Si tienes suerte, encontrarás al organista y podrás subir a verlo.

Justo al lado, podemos visitar el Museo de la Archidiócesis que combina restos románicos y góticos con la arquitectura moderna y esconde tesoros de incalculable valor, con custodias y reliquias repletas de centenares de piedras preciosas. La principal, llamada Custodia del Sol de Oro de Moravia, que data de mediados del siglo XVIII, con 1480 diamantes y 18 esmeraldas. De esa misma época, encontramos la grandiosa carroza dorada que fuera solo utilizada una vez por el arzobispo de la ciudad durante la inauguración de la Columna de la Santísima Trinidad, a la que también asistió la emperatriz austriaca María Teresa. Muy interesante recorrer todo el edificio, sobre todo el claustro, que puede visitarse tanto por abajo entre los arcos, como por arriba, desde donde la torre de la Catedral se ve mucho más cerca.

Sus seis fuentes barrocas

En Olomouc podemos disfrutar de 6 fuentes barrocas, repartidas por la ciudad y otra séptima más moderna, todas ellas con gran simbología, que ordenamos cronológicamente.

La fuente de Neptuno, de 1683, representa al dios de los mares apuntando con su tridente hacia abajo, para calmar las aguas y proteger la ciudad.

La fuente de Hércules, de 1687, está decorada con una estatua del héroe mitológico, que sostiene en su mano izquierda un águila, símbolo de la ciudad, a la que protege de una hidra de siete cabezas.

La fuente de Tritón, de 1707, formada por dos tritones, que cargan una concha con un niño y perros marinos en sus hombros. Los dos delfines laterales sirven de gárgolas de agua. Su composición está inspirada por la famosa ‘Fontana del Tritone’, de Bernini en la Piazza Barberini en Roma.

La fuente de Julio César, de 1725, que defiende la creencia de que el emperador romano fundara esta ciudad, representa al César sobre un caballo, inspirado en el de Bernini ubicado en el Vaticano. Debajo, un perro sentado, en alusión a la lealtad del pueblo al Emperador. El grupo escultórico lo completan dos figuras masculinas de las que fluye el agua, en representación de los dos ríos más importantes, el Danubio y su afluente el Morava, que encarnan la conexión de esta región morava con Austria. De todos es sabido que la región de Bohemia es más alemana y la de Moravia más austriaca.

La fuente de Mercurio, de 1727, simboliza la protección de los mercaderes y viajeros, con su clásico bastón dorado en la mano derecha.

En la fuente de Júpiter, de 1735, vemos al dios de dioses mitológicos, con rayos en la mano derecha y un águila a sus pies.

Además de estas seis fuentes barrocas, la ciudad cuenta con otra más moderna, la fuente de Arión, en la que se representa a este héroe mitológico salvado por un delfín. Fue construida en 2002, y se le añadieron tortugas a petición de los niños de Olomouc, que fueron preguntados. Una buena elección pues la tortuga es, no solo símbolo de sabiduría, sino del pasar reposado del tiempo, como sucede en Olomouc.

Otros monumentos de la ciudad

La Iglesia de San Miguel, de estilo barroco, se reconstruyó en la segunda mitad del siglo XVII, sobre otra iglesia gótica. Cuidado, aunque desde fuera no parezca nada impresionante, su riqueza interior contrasta con la austeridad de su fachada.

La Villa de Eugenia y Otto Primavesi, completamente asimétrica y de estilo Art Nouveau, fue construida a comienzos del siglo XX, para una pareja muy especial, ella actriz vienesa y él perteneciente a una familia de banqueros italianos, que la convirtieron en toda una galería de arte y que, posteriormente, tuvieron que abandonarla por cuestiones económicas y políticas. Hoy vuelve a ser un edificio emblemático de la ciudad, que puede verse por fuera o visitarse por dentro para disfrutar de toda su historia y romanticismo.

La Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, de estilo barroco italiano y de una sola nave, forma parte de un complejo de antiguos edificios escolares jesuitas, que comenzó a construirse a finales del siglo XVII, aunque sus últimos detalles se alargaron hasta 1730. Cuenta una sacristía preciosa y un órgano espectacular. Aquí se fundó la segunda universidad más antigua de la república checa.

La Universidad de Olomouc, llamada también la Oxford checa, está ubicada actualmente en un antiguo arsenal teresiano. Este cambio de uso del edificio es el signo de identidad de esta universidad, que presume de haber cambiado las armas por los libros. La podrás identificar por sus tejados rojizos, desde cualquiera de las torres a las que subas.

En plena avenida del Olomouc, por la que pasa el tranvía y en la que puede parecer que estemos en la Ringstraße de Viena. Tenemos la Iglesia Roja, llamada así por su fachada de ladrillo y la Biblioteca de la Universidad. Esta iglesia, construida a principios del siglo XX por protestantes alemanes, se fundió, desde 1960 con la vecina Biblioteca Científica de Olomouc, como depósito de libros. Desde 2023, es un espacio destinado a actividades culturales y sociales, anejo a la biblioteca.

El centro de Olomouc está rodeado en su mayor parte por parques muy cuidados, por los que resulta muy agradable pasear. Muy cerca de uno de ellos, encontraremos la Puerta de Teresa, de ladrillo y estilo barroco, que data de mediados del siglo XIX y nos da una idea de la antigua fortaleza de Olomouc.

Alrededores de Olomouc

Olomouc tiene además mucho que ver a pocos kilómetros de su casco histórico, recorrido que haremos entre amplia vegetación y vastos campos amarillos de colza.

Desde varias de las torres del casco antiguo, podremos divisar el Monasterio de Hradisko, conocido como ‘El Escorial moravo’, por su arquitectura exterior rectangular y sus torres. En algunas webs españolas aseguran que El Escorial checo es la Basílica Menor de la Visitación de la Santísima Virgen María, que también es preciosa, pero no hay más que observarla para ver que es un error, ya que tal vez recuerde más a La Granja.

Imprescindible ver las cuevas de Javoricko descubiertas en 1938, en las que no solo veremos estalactitas y estalagmitas de formas increíbles en laberintos y amplios espacios subterráneos como su “sala de los gigantes”, sino también cortinas formadas por el agua a lo largo de los siglos. La formación kárstica más impresionantes es una tela de tonalidad ferrosa de más de un metro de ancho que, iluminada con luz blanca, nos ofrece un rojo intenso que nos indica la gran cantidad de hierro que transporta el agua por esa zona de la cueva.

Y, por supuesto, el castillo de Bouzov, a una media hora de Olomouc. Este castillo medieval, rodeado por densos bosques que vale la pena recorrer para disfrutar del exterior del este castillo, construido a principios del siglo XIV y habitado por diversas familias de la nobleza, hasta que a partir del siglo XVII pasara a pertenecer a los caballeros de la orden teutónica y, posteriormente, en la II Guerra Mundial fuera confiscado por los nazis. Su arquitectura y algunas de sus torres recuerdan a las del castillo de Neuschwanstein, aunque de tamaño más reducido. Sin embargo, el recorrido que se ofrece a los visitantes para conocer su interior es mucho mayor y más interesante que el del castillo alemán. En función de la época del año, el castillo ofrece diferentes recorridos interiores guiados, en checo, pero con traducción escrita en inglés, por las estancias privadas, la capilla de estilo neogótico, las escaleras, los salones, las cocinas, la torre y sus almenas, la galería de tiro, la armería, el patio interior, su pozo, etc. La sede de las columnas es una de las más interesantes desde el punto de vista arquitectónico pues la bóveda está soportada por una columna central. Resulta curioso que pueda alquilarse el castillo para eventos privados, como bodas, por precios moderados.

Una tercera visita, fuera de Olomouc, es la fábrica Tvarg de cerveza artesanal y ‘quesitos’ (queso de cuajo) de la denominación de origen Tvargle, en la que, además de disfrutar de la explicación de cómo se hacen estas dos delicatesen, podremos degustarlas.

Guía de Viaje: cómo llegar y dónde comer o dormir

Esta pequeña ciudad se encuentra en un punto equidistante en el fantástico triángulo formado por Praga, Cracovia y Viena, lo que la hace muy accesible. Por eso, la mayoría de sus visitantes lo hacen desde los países vecinos Austria, Eslovaquia y Polonia.

Desde España, las opciones son muchas. Está a menos de 80 km de Brno y a 260 km al este de Praga, que pueden recorrerse en unas dos horas y media de coche o en tren directo desde la capital checa. Otra opción es volar a Ostrava, a unos 90 km al noreste, desde dónde se puede llegar a Olomouc en coche o en tren directo. Se prevé un aumento del turismo español en esta zona, por la nueva línea regular que Ryanair tiene programada abrir a partir del 1 de junio a Ostrava, directa desde Málaga, dos días a la semana, lunes y viernes. Una forma fácil de conocer la moderna y festivalera Ostrava, de la que hablaremos en un próximo artículo y la clásica Olomouc. Estas dos ciudades universitarias forman un recorrido checo muy aconsejable, que se sale de los clásicos circuitos turísticos.

En Olomouc, cuentas con el NH Collection Olomouc Congress 4*, situado a 15 minutos a pie del centro y con un servicio muy cuidado. En su restaurante Sal de Mar, podrás saborear una selección de carnes, pescados y platos vegetarianos. Este hotel brinda, además, los servicios de un centro deportivo y de wellness, con hasta cuatro piscinas o jacuzzis, a diferentes temperaturas, al que se puede llegar con el albornoz por pasillos y ascensores interiores, sin necesidad de salir a la calle.

Otra fantástica opción sería el Long Story Short Hostel & Café 3*, ubicado en una antigua fortaleza que en el siglo XVIII pasó a ser una panadería militar. Ahora es un lugar muy creativo, con un diseño desenfadado que atesora con respeto la arquitectura de sus orígenes. Situado a tan solo 200 metros del castillo de Olomouc y a 700 metros de la Columna de la Santísima Trinidad, cuenta con un patio interior muy agradable y enredadera en su fachada. Aunque está catalogado de hostal, además de habitaciones compartidas a precios muy reducidos, tiene también habitaciones dobles privadas, a precios de hotel, con diseños espectaculares, curvos y abovedados, así como detalles increíbles. Su restaurante, que se llama Eatery & Bakery, aunque han mantenido en su fachada el nombre de Podkova, ofrece una fantástica gastronomía típica de la zona. Una de sus especialidades son los medallones de conejo sobre ñoquis y judías blancas, que no puedes dejar de acompañar con un sabroso pan, que este restaurante sigue horneando como guiño a su historia panadera.

Otro sitio que recomendamos para comer es el Bistro 66, catalogado como un pedacito de campo en el corazón de una ciudad histórica y especializado en carnes de calidad, a buen precio. Indispensable pedir la sopa Koprovka, plato típico elaborado con crema, huevo poché, patata, champiñón y eneldo.

El Restaurante Entrée, es otra de las alternativas. En él, se puede optar por un menú degustación que incluye, entre otras especialidades, el venado. No es económico, aunque sí en comparación con lo que podríamos pagar en otras grandes ciudades europeas por este tipo de platos de alta cocina.

Por último, Bistro Paulus es un nuevo proyecto del chef Roman Paulus, galardonado con una estrella Michelin, que decidió construir un concepto novedoso de bistró moderno en el corazón de Olomouc. Combina cocina checa clásica de alta calidad con ideas recogidas durante su vida profesional por todo el mundo.

Si tu opción fuera la de llegar a Olomouc volando a Ostrava, te recomendamos un pequeño hotel familiar situado en Hukvaldy, con 4 suites dobles, en el que te sentirás como en casa y en el que disfrutarás de un desayuno excepcional. Se llama Ráj na zemi, que en checo significa “paraíso en la tierra”.

Existe una tarjeta con la que puedes visitar hasta 100 diferentes monumentos y edificios de la región, así como tener descuentos en diferentes actividades que se organizan por la zona (Olomouc, Moravia Central y las montañas Jeseníky), así como transporte público. Actualmente, la tarjeta ORC (Olomouc Region Card) para 48 horas cuesta solo 240 coronas checas, es decir, algo más de 9 euros. Puede comprarse por internet, con anterioridad al viaje, y se activa en su primer uso.

Si necesitas guía en español de la ciudad puedes contactar con Jitka Jirátová, una experta guía de turismo checa, que te organizará en tour privado la visita a todos los rincones especiales de Olomouc o de cualquier otra ciudad del país que te apetezca visitar. Jitka cuenta con un equipo de 20 guías que te explicarán en español todos los secretos de cada rinconcito.

Si eres un amante del arte, de la historia y de la arquitectura y te gusta viajar, pero estás harto de las aglomeraciones de turistas, Olomouc debe ser tu próximo destino.