30/05/2024 06:53:33 PM
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Impactante: grave pelea entre la Reina Sofía y Tita Cervera por una delicada foto

La veterana periodista Pilar Eyre está en una etapa en la que está haciendo un repaso a la vida pasada de nuestra Familia Real. Conoce al detalle muchos de los secretos mejor guardados en la Casa Real y ahora, de nuevo esta semana en su blog de la revista Lecturas, pone negro sobre blanco algunas cuestiones que se comentaban en los círculos de la Corte y que protagonizaban los rumores de los actos sociales en Madrid.

Tal y como les contamos en ESdiario, habla Eyre de la baronesa Thyssen y de su relación con La Zarzuela cuando el ahora Emérito reinaba en España. Unas relaciones con algunos altibajos pero el entonces Rey Juan Carlos ‘perdonaba’ porque “la baronesa teniía todas las cualidades para gustarle: alta, rubia, elegante, vital, alegre… hasta el punto de que empezó a correrse la voz de que Juan Carlos bebía los vientos por ella”.

La cronista catalana que explica sobre Tita Cervera que “hay una foto de los dos en Mallorca, frente a frente. Ella está en la cumbre de su belleza mediterránea, con un sexy vestido ibicenco semitransparente mientras Juan Carlos va con camisa de rayas, pantalón azul, pulseras y el postizo en la nuca que le colocaba todas las semanas el peluquero Iranzo. Parece un artista de cine. Ambos están como sorprendidos en medio de una conversación íntima”.

Explica además que “una amiga de Tita me contó que el Rey sentía tanta admiración por ella que ‘una noche estábamos cenando en Flanigan y ella se levantó para hablar por teléfono en la barra y al pasar al lado de la mesa de la Familia Real, la mirada que le dirigió Juan Carlos fue tan elocuente que la Reina Sofía bajó los ojos al plato con una expresión muy dura… y yo estuve segura de que Tita, a partir de entonces, iba a tener problemas’”.

La historia de Doña Sofía y Tita Cervera

Y la famosa cronista y escritora abunda en detalles de lo que pasó a partir de ese momento:

“Y así fue. Desde aquel día la Reina Sofía le puso la proa. No pudo evitar asistir a la inauguración del Museo Thyssen, pero cuando Tita la invitó a su nueva casa en Madrid, se negó en redondo, dejando solo a su marido. Fue una bofetada pública que se convirtió en la comidilla de todo Madrid. Al final, por mucho que fuera el entusiasmo del Rey, pudieron más las presiones familiares y también las otras damas que en ese momento ocupaban su corazón, y aparcó admiración y galanteos, aunque siempre habla muy bien de Tita. No así la reina que, según contó en su momento Sabino Fernández Campo, la llamaba con malevolencia ‘esa cortesana’. 

Y desde entonces, escribe Pilar Eyre, hay una norma en todo acto social: “Todos saben que hay una consigna no escrita: si la reina va, no se puede invitar a la baronesa. Sofía, según su primera biógrafa Françoise Laot ‘tiene un puño de hierro en guante de terciopelo y nunca olvida un agravio’.