30/05/2024 06:12:41 PM
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El mensaje de Rocío Carrasco a sus hijos con Antonio David Flores descoloca

Este 29 de abril se convirtió en un día repleto de emociones para Rocío Carrasco. La hija de Rocío Jurado (que ya anunció la celebración de un doble nacimiento) hizo coincidir su 47 cumpleaños con el lanzamiento de su nuevo e ilusionante proyecto, su propia gama de productos cosméticos con la que espera revolucionar el mercado beauty con productos enfocados a pieles maduras y sensibles.

Una celebración por partida doble que vivió arropada por su inseparable pareja, Fidel Albiac, y por alguna de sus íntimas amigas, como Anabel Dueñas, Alba Carrillo, Sofía Suescun o Nagore Robles, con las que sopló las velas de su tarta en un conocido restaurante de la capital después de presentar a la prensa su gran apuesta profesional para este 2024.

Encantada con este cumpleaños improvisado tan especial, Carrasco abandonó el local con la mejor de sus sonrisas y reveló ante los reporteros del corazón cuál es el deseo que ha pedido este año, que no es otro que «que todo siga así y vaya todo bien. Virgencita, que me quede como estoy», recalcó, confesando que está en un gran momento tanto a nivel personal como laboral: «Que siga trabajando y que siga haciendo cosas que me diviertan y cosas que puedan beneficiar a los demás. Y ya está».

Su próximo gran proyecto, este personal, será su boda por la iglesia con Albiac 25 años después de iniciar su relación y 8 después de darse el sí quiero en una ceremonia civil.

Eso sí, de momento lo único que tiene claro es «con quién me caso» y que su vestido será blanco, aunque aún no sabe si lucirá uno o dos: «Todavía no sé cuándo ni dónde me caso, pero con que sea la mitad de la primera en sentimiento de lo bien que lo pasamos de estupendo me conformo».

Sobre lo que no habló Rocío es sobre sus hijos Rocío y David Flores, con los que no mantiene ningún tipo de relación desde hace años. Sin embargo, y aunque es un tema en el que no le gusta entrar, sí confesó que no ha tirado la toalla en ningún momento, dejando entrever que confía en que tarde o temprano se produzca la reconciliación: «La toalla no se tira. Se lava, pero no se tira. Y yo estoy muy bien».