28/05/2024 01:06:11 AM
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Cortisol: ¿el villano oculto detrás de tus problemas de salud?

El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales , y a pesar de su mala fama, tiene una función importante ya que es la encargada de ponernos en alerta cuando hay una situación de peligro. El problema surge cuando sus niveles se mantienen por encima de lo que es recomendable durante más tiempo del necesario. Es entonces cuando afecta de manera negativa a nuestra salud física y emocional

Factores que provocan un aumento del cortisol

Estrés: Los factores estresantes físicos o emocionales, como la ansiedad, los traumas, una preocupación constante o situaciones difíciles de gestionar que se prolongan en el tiempo, pueden aumentar los niveles de cortisol 
Falta de sueño: Nuestro cuerpo y nuestro cerebro necesitan descansar. Durante el sueño, los músculos se relajan, liberamos tensión y el cerebro se desprende de todo aquello que no necesita liberando espacio para que podamos almacenar nuevas informaciones,  Dormir poco o mal impide de alguna manera que nos «reprogramemos». Y aquí vuelve a aparecer la hormona del estrés que, al no bajar durante el descanso, se va acumulando convirtiéndose en un elemento peligroso.
Condiciones médicas: Hay enfermedades que provocan una producción excesiva de cortisol, entre ellas el síndrome de Cushing y otras dolencias crónicas. 
Ejercicio intenso: El ejercicio físico es muy sano sin embargo si lo llevamos a niveles extremos puede llevarnos, una vez más, a rebasar el  índice recomendable de cortisol

Impactos negativos en la salud

Tener un exceso de cortisol durante periodos prolongados de tiempo puede tener efectos perjudiciales para la salud:

Estrés crónico: En este caso nos encontramos con la famosa pescadilla que se muerde la cola: el estrés produce  cortisol, y a su vez, este nos provoca más estrés lo que puede contribuir a la aparición de episodios de ansiedad y  depresión. 
Problemas metabólicos: Los niveles elevados de esta hormona están asociados con el aumento de la acumulación de grasa abdominal, la llamada grasa mala, lo que puede incrementar el riesgo de obesidad y de enfermedades cardiovasculares.
Debilitación del sistema inmunológico: las consecuencias de tener un sistema de defensas bajo nos hace más vulnerables a las infecciones

 

Formas de regular el cortisol

Ejercicio regular: El ejercicio moderado puede ayudar a disminuir los niveles de cortisol y mejorar el bienestar general.
Alimentación equilibrada: Parece obvio, pero no hay que olvidar que somos lo que comemos. Una dieta balanceada nos va a beneficiar en todos los sentidos.
Sueño adecuado: Dormir lo suficiente y seguir un horario de sueño regular es fundamental para mantener a raya el cortisol
Técnicas de manejo del estrés: Técnicas de relajación, como la meditación y la respiración profunda, un paseo por el bosque, andar descalzos diez minutos al día sobre césped o un suelo de tierra, reservarnos media hora al día para escuchar música relajante, y practicar algunas posturas básicas de yoga son remedios que están al alcance de todos si tenemos la suficiente voluntad como para incorporarlos en nuestro día a día. 
Terapia psicológica: En el caso de situaciones en las que el estrés, el nerviosismo y la ansiedad se prolonguen demasiado en el tiempo, lo más recomendable es buscar ayuda profesional. 

En resumen, el cortisol es una hormona esencial para el funcionamiento normal del cuerpo, pero sus niveles deben estar en equilibrio. Adoptar hábitos saludables y estrategias de manejo del estrés puede ayudar a mantener los niveles de cortisol bajo control y contribuir a que nuestra salud  física y emocional mejore de form notable