25/06/2024 04:13:57 PM
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Arde Zarzuela con la filtración: cuando el Emérito ofendió a Letizia en público

Faltan pocos días (el 18 de junio será) para que se cumpla una década de la polémica abdicación del Rey Juan Carlos que cedía el trono a su hijo, el Rey Felipe VI.

Con motivo del aniversario son muchos los medios y programas que están dedicando tiempo a recordar la abdicación que cambió la historia reciente de España y, cómo no podía ser de otra manera, la veterana cronista de las Casas Reales, Pilar Eyre, ha hablado esta semana, en su blog de la revista Lecturas, sobre el asunto y arranca fuerte:

Letizia no estaba presente cuando el rey grabó su mensaje de despedida para televisión el día 2 de junio de 2014. El domingo hizo justamente 10 años. Y Juan Carlos no miró a su nuera ni una sola vez durante la ceremonia oficial de abdicación, el 18 de junio, en el Palacio Real. La ignoró, como si no estuviera presente, y eso que hasta dos veces le dijo Felipe a su padre en voz baja que la saludase. Tozudo, Juan Carlos se negó en unas imágenes históricas reproducidas miles de veces en todo el mundo”.

Además ofrece otros detalles ocultos de la ceremonia para traspasar la Corona organizada por el ahora Emérito: Fue breve e inventada sobre la marcha, ya que no había precedentes y tuvo que improvisarse con la ayuda de algunos expertos en protocolo. Los cuatro sentados, como si estuvieran en el metro, frente a un público formado por altas instituciones del estado, expresidentes, políticos históricos y, como familia del rey saliente, no sus hijas sino sus hermanas Pilar y Margarita. … Casi todos juancarlistas.

El Rey Emérito: su verdadero estado de ánimo

Habla también de la Reina Emérita, pese a lo que estaba ocurriendo esos días con Don Juan Carlos y su amante la ‘princesa alemana’: “Sofía iba elegantemente vestida con un impecable traje chaqueta gris plata con lazada en la cintura y un collar de perlas de una sola vuelta, Juan Carlos iba de traje oscuro y corbata rosa (tal vez llevaba el cinturón con hebilla de plata que le había regalado Corinna Larsen y del que había prometido no separarse jamás), y Felipe con traje oscuro también y corbata azul.

Sobre padre e hijo destaca que “los dos lucían en la solapa el peculiar ‘cordero’, el Toisón de Oro, la condecoración más alta que puede conceder un Rey en España. Felipe no llevaba barba todavía y su rostro algo aniñado carecía de ese aplomo y dignidad que luce en la actualidad. Joven, en algunos momentos se le notaba abrumado por la grave responsabilidad que iba a recaer sobre sus hombros”.

Y sentencia Pilar Eyre lo que le iba a caer entre manos al actual Rey Felipe VI con bastante dureza:

“No solamente iba a reinar en un país con una crisis brutal en nombre de una institución totalmente desprestigiada, sino que debía matar metafóricamente la figura de un padre que había estado en el trono durante 39 años”.